La Ruta del Quijote E-Mail
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La Ruta del Quijote
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Día 3. 76 Km. De Argamasilla de Alba a Las Lagunas de Ruidera.

12.00. Castillo y Embalse de Peñarrolla. Después de haber dormido como nunca, desayuno en la pensión y salgo a comprar una hogaza de pan casero riquísima. Monto todo en la bici y salgo dirección Ruidera por la carretera, no hay apenas tráfico y hoy hay muchos más árboles que ayer (ayer no había ninguno). A los pocos kilómetros a la derecha sale un camino señalizado de Ruta del Quijote que nos lleva a un cruce de caminos señalizados (Argamasilla, Embalse de Peñarrolla, La Solana). Sigo mi ruta hacia el embalse y pronto voy paralelo a un canal de desagüe del embalse por una carretera rodeada de verde, asfaltada, sin tráfico, llano… otra vez vuelvo a disfrutar del pedaleo y respiro el aire fresco de la mañana. Tras 14 Km. llego a la presa del embalse por abajo y contemplo su magnífico castillo. Desde allí la vista impresiona. Se puede subir al embalse por una senda sin bici pero decido seguir hacia Ruidera ya que hoy tengo intención de pasar el día en las Lagunas.

En la Sierra de la Canada de las Animas

13.30. Ruidera: 1 Km. antes de llegar a la presa sale a la derecha un camino de tierra señalizado hacia Ruidera (19 Km). El terreno se hace empinado y me adentro en una sierra de encinas y pinos a una altura de 850-900 m. Es impresionante el encinar que se pierde en el horizonte con encinas centenarias, prados verdes, grandes cortijos blancos con la típica y manchega raya azul debajo. Paro en aquel remanso de tranquilidad debajo de una enorme encina y leo unos cuantos capítulos, se me pasa el tiempo volando allí. Continúo por la pista y una rápida bajada me lleva a la cola del embalse. Ahora el camino discurre paralelo a éste y está en peor estado por los tractores. Se hace un poco pesado, pero al final se llega al Hundimiento, una preciosa cascada que hace las veces de desagüe de las Lagunas de Ruidera. Allí leo la historia del pueblo (Ruidera del Ruido que hace esa cascada o de Riadera por las riadas que se formaban cuando se desbordaban las lagunas). Entro en el pueblo, voy a la oficina de turismo y me indican algunas rutas por las lagunas. Charlo con gente del pueblo que me preguntan desde donde vengo y a donde voy. Les cuento que hago la Ruta del Quijote y me dicen que vaya con cuidado porque es muy fácil perderse, que el camino se ramifica mucho y uno nunca sabe por donde ir. Luego paro en el Bar la Perca Rosa, en plena Laguna del Rey, con embarcadero y me tomo un tercio de cerveza rubia y fresca mientras miro el agua y establezco mi ruta por las Lagunas.

17.30. Lagunas de Ruidera: Desde el Cementerio sale un carril de tierra a la derecha de las Lagunas. Sigo por éste y al poco paro a comer debajo de una encina centenaria junto a la Laguna del Rey (el pan de Argamasilla esta de vicio). Pego una cabezada y leo unos capítulos. Es tiempo de relajarse y sentir esa tranquilidad que dan estos viajes, de encontrarse con uno mismo, ya que muchas veces en el trasiego del día a día nos perdemos, nos desvirtuamos como personas y nos convertimos en máquinas. Ya que estoy en las Lagunas decido ir despacio, paladeando el pedaleo. El camino se adentra por choperas, coscojos y encinas, voy totalmente relajado y a causa de esto debo de perder algún desvío y me voy alejando poco a poco de las Lagunas. Mi cabezonería es tal que voy diciendo “ya girará el camino”. Así que poco a poco me voy metiendo en el otro valle y me doy cuenta de repente que me he extraviado unos cuantos kilómetros. Observo que la pista continúa y se ramifica así que en vez de dar la vuelta decido ir a la aventura e intentar orientarme. Ahora voy a toda velocidad dejando atrás cruces que creo no llevan a ninguna parte y al final, con “un poco de suerte” llego a la última Laguna (Laguna Conceja) por mitad de una finca privada. Ya en el camino decido hacer una de las rutas que me han propuesto en la Oficina de Información, la de la Laguna Blanca, nacimiento del Guadiana. Me adentro por una pista que va pegada a las lagunas pero conforme voy subiendo observo que las lagunas se van secando, no consigo ver el nacimiento del Guadiana, pero el paseo ha sido muy agradable. A la vuelta en una pequeña zona boscosa veo a dos jabalíes y decido alejarme un poco y tirarles una foto, pero cuando voy a sacar la cámara en vez de asustarse dan unos cuantos pasos hacia mí con no muy buenas intenciones… salgo derrapando las ruedas. Sigo por el camino y veo otros 2 jabalíes que salen de las encinas, es la hora en la que van a beber a las lagunas. Todo esto me hace cambiar la opinión sobre la pernocta ya que pensaba vivaquear en la Cueva de Montesinos, pero no me apetecía que me despertara un jabalí dándome trompicones. Decido buscar un camping.

Encinas centenarias

18.30. Cueva de Montesinos: Vuelvo a la carretera que sale desde la Laguna Conceja en busca de un sendero hacia la Cueva de Montesinos, paro en una casa y me indican un camino pero al poco veo que sale un pequeño sendero muy divertido con subidas y bajadas junto a la Laguna San Pedro dirección a la Ermita de San Pedro. Sufro en algunas subidas y me divierto bajando a todo trapo por las pequeñas sendas y al rato salgo cerca de la Ermita. Desde allí un camino asciende fuertemente hacia la Cueva de Montesinos (1 Km. que hago empujando la bici). Arriba un panel nos cuenta las aventuras y desventuras de Don Quijote en esa cueva con las aves nocturnas, y es verdad que está plagada de murciélagos. Es muy honda y harían falta cuerdas para bajar así que le hecho una ojeada y como los murciélagos me imponen respeto salgo en busca del camping. Bajo hacia el otro lado, dirección Ossa de Montiel, en un recorrido circular que, pasando por el Castillo de Rochafrida me vuelve a dejar en la carretera de la Ermita. Bajo deprisa con la vista en el camping, el primero que me encuentro está cerrado así que tengo que continuar unos Km. hasta el siguiente, el de los Batanes. El camping está desierto, para mi sólo. Me pego una ducha y voy a darme un paseo por las urbanizaciones en busca de una cerveza… ni una cerveza a la vista, ando y desando todo, no hay ningún bar abierto (y hay muchos). Aquí el turismo sólo es de fin de semanas y puentes. Vuelvo al camping y el bar tampoco esta abierto, no hay máquinas expendedoras… al final, al saco de dormir sin cerveza… seguro que tengo pesadillas.

 



 
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